Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta Historia de España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia de España. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de septiembre de 2012

TEMA PAU, no recuerdo el número... pero es de los últimos jajaja


LA INTEGRACIÓN INTERNACIONAL: INCORPORACIÓN A LA OTAN Y A EUROPA.

El proceso de Transición política en España  resolvió, una vez terminado el mismo, la integración, como miembro de pleno derecho en las comunidades internacionales, en las comunidades europeas.
Si durante el franquismo se intentó por todos los medios pertenecer a estas instituciones supranacionales, el régimen dictatorial de Franco, no podía, de ninguna manera ser avalado por las democracias europeas. Una vez salvado el escollo político, y una vez restablecidas las libertades en España, el camino quedaba expedito para la integración española en las instituciones europeas y atlantistas, dentro del marco occidental.
El proceso se inició con un fuerte empuje por parte del gobierno de Adolfo Suárez, pero la crisis interna de la UCD, partido de Suárez, no le dejó tomar la iniciativa de forma clara.
No obstante, por primera vez en la historia democrática de España se creó un ministerio específico para las relaciones europeas, adquiriendo una especial relevancia ya que la CEE era el primer cliente y principal proveedor comercial de España. Tanto es así, que el propio ministro Leopoldo Calvo Sotelo, fue el encargado de sustituir a Suárez en la presidencia del gobierno cuando este presentó su dimisión en 1981. De ello se desprendió la importancia del objetivo europeo, objetivo que pasa tener un carácter irrenunciable para las diferentes administraciones españolas.
El primer paso fue dado por el Gobierno de Calvo Sotelo al ingresar en la OTAN, organización de defensa que agrupa a los países de la Comunidad junto a los EE.UU. y Canadá. La integración en la alianza atlántica se realizó con un gobierno en minoría y con una fuerte crisis, por la descomposición paulatina del partido que sostenía al gobierno (UCD).
La integración se realizó con la oposición de los partidos de izquierda y también un fuerte rechazo de la ciudadanía española. Esta situación de rechazo fue aprovechada por el PSOE que prometió, en caso de llegar al poder, una consulta popular vía referéndum para optar a la salida de la institución militar.
La victoria socialista en 1982, marcó nuevos caminos pero mantuvo siempre el mismo objetivo planteado por los gobiernos anteriores, la integración europea. Esto se debió a varios aspectos positivos, no solo desde el punto de vista económico, sino también político, ya que significaría un gran espaldarazo a la joven democracia española fortaleciéndola.
El PSOE, ya en el gobierno, inició un cambio de rumbo en su política para con la OTAN, pasando de un tímido rechazo a pedir en el referéndum, abiertamente el sí. Los resultados del referéndum dieron la posibilidad al PSOE y a su gobierno de mantener a España dentro de la OTAN, permaneciendo, eso sí, dentro de la estructura política y fuera de la estructura militar de la organización.
A partir de este momento España inició un proceso de adaptación a la integración europea. Sobre todo una adaptación económica que permitió en la década de los ochenta firmar el acta de adhesión al Tratado de Roma.
Aún así, la firma de dicho trata supuso grandes dificultades: vencer la negativa francesa, cumplir con los requisitos de adaptación económica impuestos por la comunidad… Sin embargo, al fin y al cabo, el gran consenso existente en éste capítulo hizo posible la integración de España en las Comunidad Europea.
La incorporación en Europa trajo a España muchas ventajas. Si en un primer momento fue necesario acometer grandes reformas estructurales con costes sociales importantes, la integración nos ha beneficiado, pues la pertenencia a ese gran mercado, donde se encuentran las más fuertes economías mundiales, sirvió como acicate para la inversión tanto de capitales nacionales con extranjeros, que hicieron despegar la economía española de forma clara y contundente. Además, los fondos de cohesión y ayuda permitieron ayudar a las regiones más desfavorecidas a iniciar su desarrollo.
Por último, señalar que la integración en Europa también supuso el fortalecimiento y reconocimiento internacional para la joven democracia española, que sin traumas, sin derramamiento de sangre y fuertes convulsiones sociales, supuso un hito histórico mundial por lo singular de nuestra transición política, pasando de un régimen totalitario a un sistema de libertades, hecho que no había tenido ejemplos en la historia reciente.

Comentario de texto: el problema agrario


EL PROBLEMA AGRARIO

Se trata de un texto de carácter político y social, escrito en 1939 por Manuel Azaña en “Causas de la Guerra de España”. Va dirigido a todo el pueblo. En el texto se señala la situación de España tras la llegada de la II república, más específicamente, hace referencia a la situación agraria por la que el país pasaba en esos momentos.
Los problemas principales de la agricultura nacional seguían siendo el latifundismo y jornaleros sin tierras. Los tres objetivos de la reforma agraria fueron: objetivo social, entregar tierras a los campesinos para obtener su apoyo para afianzar el recién nacido régimen republicano y evitar conflictos y revueltas sociales en las zonas rurales; objetivo político, eliminar el poder económico de los grandes terratenientes ya que la mayoría son enemigos de la República; objetivo económico, incrementar la producción total del sector agrario y elevar el nivel de renta del campesinado estimulando el desarrollo de las actividades industriales y comerciales españolas.
En 1932 se aprobó la Ley de Reforma Agraria tras largas, lentas e intensas discusiones, ya que los partidos de derecha estaban en contra de esta reforma representando los intereses de la burguesía. La aplicación de esta ley y el ritmo de su puesta en marcha de la reforma agraria fueron lentos, se expropiaron pocos terrenos y sólo habían sido asentados unos 8.000 campesinos en 1934.
Los campesinos de toda España esperaban que la llegada de la República representara el fin de todos sus problemas. El problema agrario era uno de los más complicados, no olvidemos que la agricultura en los años 30 era el principal sector de la economía del país. Los trabajadores del campo, mal pagados y mal alimentados esperaban que las prometidas reformas fueran drásticas e inmediatas. Andalucía era una región de profundos contrastes sociales y económicos, de latifundios y de grandes terratenientes. Estas desigualdades alimentaban el resentimiento de más de 700.000 jornaleros que vivían en la miseria. Las tensiones en la España rural representaban una de las mas graves amenazas para la nueva República. Pero la reforma agraria de 1932, una ley complicada y cautelosa, solo sirvió para desilusionar a muchos jornaleros e irritar a los terratenientes. Los jornaleros querían apoderarse de las tierras que la República dudaba en entregarles. Pronto se comprobó que la reforma era prácticamente imposible, al menos en un tan corto espacio de tiempo. Se creó un Instituto de Reforma Agraria que pudiera controlar dicho plan pero, a pesar de todos los esfuerzos, frente a los 60.000 campesinos asentados en nuevas tierras que anualmente la Reforma había proyectado, después de dos años de actuación sólo 12.000 estaban realmente en dicha situación.
Entre los propietarios y terratenientes empezó a cundir la alarma, entre los campesinos la desilusión ante la lentitud de la Reforma Agraria. El hambre y la miseria creaban las condiciones ideales para la violencia revolucionaria. Los pueblos de Castilblanco, Arnedo y Casas Viejas se convirtieron en exponentes claros de esa violencia. En Castilblanco (Badajoz) estalló una huelga general el 31 de diciembre de 1931. Al intentar disolverla, los campesinos reaccionaron violentamente matando a cuatro números de la Guardia Civil.
Como consecuencia los jornaleros quedaron decepcionados con la República al no recibir sus tierras prometidas y se inclinaron hacia las soluciones revolucionarias propuestas por los anarquistas. También hay un descontento por parte de los terratenientes ya que muchos pierden sus tierras.

Comentario del texto 4: Manifiesto de Primo de Rivera tras el Golpe de Estado (13 de septiembre de 1923)


Comentario del texto 4: Manifiesto de Primo de Rivera tras el Golpe de Estado (13 de septiembre de 1923)

El texto comentado trata del Golpe de Estado que dio el general Primo de Rivera y Orbaneja en 1923 con el fin de restablecer el sistema político de la restauración con sentido democratizador.
El texto se divide en tres párrafos. En la primera ataca al sistema político de la restauración, justificando el Golpe de Estado como la salvación de la Patria, que sobrepasa la legalidad. Quiere tomar medidas extremas, llegando a una dictadura militar. Aclara que no era su deseo violar la constitución pero se vio obligado, haciendo referencia a los políticos elegidos democráticamente, que son los responsables del “cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el en año 98”, refiriéndose al desastre del 98 en la cual España perdió las colonias de Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Estas desdichas han continuado con la aparición de independentistas, terroristas, desordenes públicos e incluso enfrentamientos políticos. Pasa a criticar al turnismo, a lo que llama la “tupida red de concupiscencias”. Dice que mediante este sistema político en España “gobiernen los que ellos dicen que no dejan gobernar” aludiendo a los propios líderes políticos que están enfrentados entre ellos pero que gracias al sistema “se avienen fáciles y contentos al turno pacífico y reparto” a pesar del descontento del pueblo español que insistía en la necesidad de un cambio y reforma.
En el segundo párrafo explica los objetivos que se propone durante su mandato. Con el fragmento “gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina” se refiere al mandato de los militares, junto con hombres civiles que compartan sus mismos principios y valores. Afirma que no piensa permitir sublevaciones que puedan dañar su dictadura, justificando sus actos “por España y por el Rey”.
El tercer párrafo sigue nombrando causas de un modo más enérgico de forma que consiga llegar hasta “el pueblo sano”, aquellos que todavía no han sido corrompidos políticamente. Da una lista de males que piensa impedir como asesinatos, atracos, corrupción y “rastreras intrigas políticas”. Hace alusión a la tragedia de Marruecos, la derrota en Annual que se produjo cuando marroquíes atacaron un ferrocarril español. Pretende mejorar la producción agraria e industrial, acabar con otros sistemas políticos (“impune propagando comunista”) y todo tipo de nacionalismo ya que al ser dictador es centralista (“descarada propagando separatista”), culturizar al pueblo al que tacha de incultos e imponer la religión cristiana ya que culpa al pueblo de impiedad.
Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, que vivió entre 1870 y 1930 fue militar y político español. Defendía el orden, la disciplina y el amor a la Patria. Creció en plena época de Restauración, en una familia de tradición militar, lo cual influirá bastante en su vida, sobre todo debido a su tío, Fernando Primo de Rivera, que le dejó el título de marqués de Estella al fallecer en Annual en 1921.
El 13 de septiembre de 1923, tras la consulta al resto de los capitanes generales y con el visto bueno del propio rey Alfonso XIII, proclamó la dictadura a causa del fracaso del bipartidismo, el problema de Marruecos, la generalización de los desordenes públicos y el terrorismo anarquista. Sus objetivos eran acabar con la Restauración de 1875, acabar con el problema de Marruecos, garantizar el orden público y eliminar el terrorismo y el anticlericalismo.
El periodo en que Primo de Rivera ejerció el poder en España, durante el cual se suspendió la vigencia de la Constitución de 1876, ha quedado dividido por la historiografía en dos etapas muy bien definidas: la del Directorio Militar (1923-1925) y la del Directorio Civil (1925-1930), diferenciadas ambas por los dos gobiernos distintos designados por él.
Al ver que la oposición crecía y que no contaba con el apoyo de sus propios compañeros de armas, Primo de Rivera presentó al rey Alfonso XIII su renuncia el 28 de enero de 1930, dejando tras de sí todo un cúmulo de problemas: nacionalismo, obrerismo, crisis económica e incluso la misma viabilidad del sistema monárquico. Falleció el 16 de marzo de 1930 en París.

COMENTARIO DE TEXTO MANIFIESTO CNT Y UGT


Este texto es un fragmento del manifiesto político escrito conjuntamente por los dos grandes sindicatos de la España de la Restauración: UGT, y CNT. Fue redactado en Madrid el 27 de marzo de 1917 por el Comité de Huelga. En dicho comité estaban representados los sindicatos UGT, de tendencia socialista, y la CNT, de orientación anarquista. UGT había surgido en el año 1888 y la CNT en 1910.
El tipo de texto es político-social, siendo además, una fuente histórica esencial. El destinatario es la opinión pública española -preferentemente los trabajadores proletarios- y el gobierno español.
Este manifiesto cabe encuadrarlo en la etapa de la Restauración española, que se extiende desde el año 1874, cuando se restablece la monarquía borbónica en el poder, tras la Iª República, hasta el año 1923 en el que el General Miguel Primo de Rivera protagonizó un golpe de estado, instaurando una dictadura militar. La Restauración fue una etapa estable de nuestra historia, caracterizada por el turnismo, el caciquismo, el desarrollo de la industrialización, el auge de los movimientos obreros y nacionalistas…
Este escrito nos da las claves para analizar las reivindicaciones de los sindicatos UGT y CNT realizadas en 1917, que implicaron la convocatoria de una huelga general.
Este manifiesto comienza con las amargas quejas que desde hace tiempo vienen realizando los movimientos obreros alegando la situación de miseria, explotación y desempleo que sufre el proletariado. Las desigualdades sociales y económicas son cada vez más acusadas. Los sindicatos consideran que, hasta el momento, han realizado sus críticas ante esta situación de una forma mesurada pero que no han surtido efecto. Es por ello que han decidido pasar a la acción, luchando contra los “amparadores de la explotación”, esto es, contra los explotadores de los proletarios. A continuación señalan que han llegado a esta conclusión tras un análisis frío y detallado de la situación por la que atraviesan y por eso han acordado “por unanimidad” convocar una huelga general indefinida, en la que no precisan su fecha de inicio. Finalmente termina el texto poniendo de manifiesto que esta huelga, que desean sea un éxito, será convocada por dos sindicatos de tendencia política diversa: la CNT, anarquista y la UGT, socialista.
Efectivamente, debemos recordar que durante la etapa de la Restauración y ligado al desarrollo industrial comenzado en nuestro país en la década de los 30, se inicia el desarrollo de los movimientos obreros. Hay que precisar que la industrialización en España fue tardía, incompleta y desequilibrada, tanto regional como sectorialmente como muy bien ha estudiado el historiador Jordi Nadal. Las zonas más industrializadas fueron Cataluña (industria textil) y el País Vasco (industria siderúrgica). Por ello no es extraño que la exigüidad de los movimientos obreros de esta etapa en nuestro país se explique por la poca pujanza de nuestra industria, entre otros factores. Sea como fuere, por aquel entonces podíamos encontrar un proletariado urbano –formado por mujeres, hombres y niños, que trabajaba en las fábricas en condiciones de vida míseras, con jornadas extenuantes de doce horas; y un auténtico proletariado rural, dedicado a la agricultura y ganadería, y cuyas condiciones no eran en absoluto mejores a las de los trabajadores de las industrias y minería.
La tendencia sindical que más fuerza tuvo, fue sin duda, la anarquista, localizada sobre todo en Cataluña, el Levante o Andalucía… mientras que en el País Vasco o Asturias arraigó más el socialismo. Así las cosas, en agosto de 1917 se produjeron en toda España la convocatoria de una huelga general ante la pésima y mísera situación económica de nuestro país, debido, en parte, al impacto negativo de la I Guerra Mundial (en la que España no participó). Recordemos que por primera vez en su historia, participaron conjuntamente los sindicatos UGT y CNT. En esta huelga, en la que se produjeron numerosos incidentes, hubo más de 70 muertos y 2000 detenidos. La represión por parte del gobierno fue muy dura. La huelga fue un fracaso debido a las desavenencias internas entre la UGT y la CNT, que a pesar de compartir algunos puntos en común, presentaban objetivos y tácticas muy diferentes. Los anarquistas deseaban la abolición del Estado con todas sus instituciones (gobierno, ejército, policía…), la supresión de la propiedad privada y la defensa del colectivismo. También defendían la revolución violenta. Los socialistas eran partidarios de participar en el sistema, y se centraron en reivindicaciones laborales, preocupados por mejoras en salarios, horarios y condiciones de trabajo. También fracasó por la no participación del campesinado, la dura represión del ejército, que no actuó "a la rusa", la oposición a la huelga por parte de republicanos, nacionalistas, etc.
Esta huelga tuvo muchas y graves consecuencias: supuso la crisis del turnismo, y por ende de todo el sistema político de la Restauración así como la radicalización del movimiento obrero y la división entre los dos sindicatos de mayor presencia en nuestro país.
-En conclusión, este documento histórico nos ayuda a comprender las causas que propiciaron que los sindicatos UGT y CNT convocaran una huelga general para así hacer frente a la grave situación económica y social en la que se encontraba el proletariado. Ha sido definida como “un ensayo de revolución obrera”. Revolución que sí triunfaría, de manos de los bolcheviques, en octubre de 1917 en Rusia.

Historia de España: Tema 9 PAU

La dictadura de Franco.

En un principio, los militares sublevados carecían de un proyecto político bien definido. Pronto comprendieron que unificar las fuerzas sería más eficaz para lograr su objetivo. Por ello, en septiembre de 1936 designaron a Francisco Franco como "jefe de gobierno de Estado". Las razones que favorecieron su elección fueron sus espectaculares éxitos en África, su habilidad para obtener ayuda alemana e italiana y la falta de rivales.
Principios ideológicos del régimen.
Franco se inclinó por una fascistización de su sistema político. Esto se trató más bien de oportunismo y no de convencimiento, ya que había una laguna ideológica en el bando sublevado. Se creó la "Falange Española Tradicionalista y de la Junta de Ofensiva Nacional Sindicalista", Franco adoptó el título de Caudillo y el ejército obtuvo un papel principal.
El régimen justificó su existencia como instrumento para frenar la revolución comunista. Tras la Guerra Civil Franco se une al pacto anticomunista del que formaban parte Italia y Alemania.
Obtuvo también el apoyo de la Iglesia Católica, quien había calificado la guerra de "Cruzada". La Iglesia se vio beneficiada en el campo educativo, económico y político.
Sistema institucional.
Franco aunó en su persona todos los poderes y rechazó los principios democráticos del sufragio universal y pluralidad de partidos políticos. Sólo estaba permitido un partido político: "Falange Española Tradicionalista y de la Junta de Ofensiva Nacional Sindicalista".
El régimen careció de una Constitución escrita y su institucionalización fue muy lenta. Estuvo regido por las llamadas "Leyes Fundamentales":
-          Fuero del Trabajo: regulaba las relaciones laborales y prohibía el derecho a la huelga.
-          Ley de Cortes: se crearon las Cortes Españolas, carentes de iniciativa parlamentaria pero con poder consultivo.
-          Fuero de los Españoles: declaración de derechos y deberes con la peculiaridad de poder ser suspendidos en cualquier momento.
-          Ley de Referéndum Nacional: aquellas cuestiones que el jefe de Estado considerase oportunas podrían ser sometidas de referéndum.
-          Ley de Sucesión: establecía que España era un reino y que tras la muerte de Franco le sucedería una persona con el título de Rey.
El régimen se calificó de democracia orgánica basada en las unidades representativas de la sociedad (familia, municipio y sindicato). Estas eran consideradas superiores que la representación a través de partidos políticos.
Los sindicatos tradicionales se prohibieron y se impuso un sindicalismo vertical, inspirado en el modelo fascista y que trataba de evitar la lucha de clases. En 1943 se creó un sistema de seguros de enfermedad, maternidad, vejez, invalidez y accidentes.
Se ejerció un exhaustivo control cultural por medio de la represión, la censura, el recorte de libertades y el encuadramiento de las masas y su adoctrinamiento político.
Apoyos sociales.
El principal apoyo fue el ejército. Todo el poder de Franco se debía al nombramiento que le hicieron los militares sublevados en 1936. A cambio, Franco les otorgó prestigio e influencias sociales, pero en realidad carecían de poder.
Los católicos santificaron la Guerra Civil, y siempre tuvieron un papel importante en el régimen franquista. Fue importante la presencia del Opus Dei en los sesenta, individuos de gran preparación técnica, que ocuparon los ministerios económicos y basaron sus objetivos más en la eficacia que en la ideología.
Desde el inicio, el régimen contó con el apoyo monárquico. Terminada la guerra, los monárquicos exigieron la restauración de la monarquía pero Franco, disimuladamente les apartó.
Los falangistas proporcionaron al régimen su ideología y sus símbolos.
El poder de Franco se mantuvo gracias al apoyo militar, mas no quiso darles demasiado protagonismo. Por ello recurrió a los católicos, falangistas y monárquicos, a quienes otorgó poder según le conviniese.
Política internacional. El "camaleonismo" franquista.
La colaboración con las potencias fascistas (1939 - 1942)
La política exterior del régimen franquista apostaba por integrarse en el bloque de las potencias fascistas.
Entre Berlín y Madrid se mantuvieron buenas relaciones. Fue en octubre de 1940 cuando Hitler y Franco se citaron en Hendaya. Pese a la aparente cordialidad, el encuentro resultó un completo fracaso. Se firmó un protocolo secreto por el que España entraría en la guerra, mas no se concretó la fecha exacta. Hitler, desilusionado, terminó prefiriendo la neutralidad española.
Poco tiempo después, Franco se reunió con Mussolini en Bordinguera, Italia, para volver a tratar el papel de España en la guerra mundial. Tampoco hubo acuerdo.
La política neutralista 1942 - 1945
La actitud de Franco ante la II Guerra Mundial fue tan inestable como la guerra misma.
La debilidad del régimen obligó a jugar a dos bandas. Franco no quería apoyar abiertamente al Eje ni enemistarse con los aliados.
La entrada de Italia en la guerra y la capitulación Francesa en 1940 hacen que España se defina como país no beligerante. Aún así, sí que lo era indirectamente mediante ayudas. España negoció su entrada en la guerra con Alemania, mas Hitler se negó rotundamente a aceptar la ayuda económica española y territorial.
El ataque alemán a la URSS significaba el apoyo al anticomunismo franquista, por ello Franco envió en 1941 la División Azul.
Al entrar EEUU en la guerra, España decidió retirar las tropas y volver a la no beligerancia. Esta no beligerancia se remarcó tras la caída de Mussolini. Se retornó a una neutralidad oportunista e interesada.
El bloqueo internacional a la dictadura 1945 - 1950.
Tras la II Guerra Mundial, España quedó marginada internacionalmente. Fue considerada un residuo fascista por los países vencedores. Las grandes potencias acordaron rechazarla en la ONU por su vinculación con el Eje.
La ONU condenó al gobierno de Franco por considerarlo una amenaza para la paz mundial, y recomendando la ruptura de relaciones diplomáticas con España a los países miembros. Francia bloqueó la frontera pirenaica hasta 1948, se excluyó a España del Plan Marshall y sólo cinco embajadores permanecieron en el país. El objetivo era presionar a Franco y forzarle a abandonar el poder. Mas el aislamiento fue incompleto, ya que el bloqueo comercial no se ejerció en su totalidad. Se produjo un fuerte impacto moral.
La rehabilitación internacional del régimen franquista. Tratado Bilateral con EEUU. 1950 - 1959.
Hacia 1950 las cosas se tornaron más a favor para España. La Guerra Fría ayudó a suavizar el rechazo de las democracias occidentales y la ONU reconoció el gobierno franquista.
EEUU comenzó a modificar su actitud valorando el anticomunismo español e iniciando los primeros acercamientos diplomáticos y financieros. En 1953 se firmaron tratados bilaterales, los cuales concedían a los norteamericanos la apertura de bases aéreas y navales en la península ibérica a cambio de material bélico y ayuda económica.
En 1955 España ingresó en la ONU y en el Fondo Monetario Internacional en 1958, no en la Comunidad Económica Europea ni en la OTAN, por la ausencia de democracia.
La crisis de los años 40. La Autarquía.
Las causas de la crisis.
El impacto de la Guerra Civil: daños demográficos y materiales.
La guerra civil tuvo unos efectos económicos desastrosos y dejó al país exhausto. Las destrucciones fueron muy considerables: ferrocarriles, carreteras y marina mercante. La producción industrial descendió un tercio y la agrícola en una cuarta parte.
La posguerra no distinguió entre vencedores y vencidos, un hambre a causa de la carencia de alimentos se adueñó del país, obligando al racionamiento.
En estos años se produjo un incremento de la población como consecuencia del aumento del número de matrimonios que habían sido aplazados por la guerra. El desempleo disminuyó de manera apreciable.
La población agrícola superaba a la urbana, con una evolución que determinó la disminución de la población rural, pues las diferencias entre el crecimiento demográfico y los recursos económicos disponibles obligaron a las migraciones dentro del país.
La mala política económica: la autarquía.
El régimen franquista practicó una política económica autárquica e intervencionista, la cual provocó el estancamiento español en los años cuarenta. El objetivo era alcanzar un grado de autoabastecimiento y autosuficiencia sin depender del exterior. Por ello intervino el Estado en la economía.
El programa autárquico comenzó en 1939 con la “Ley de Protección y Fomento de la Industria Nacional” y “Ley de Ordenación y Defensa de la Industria Nacional”. Esto implicaba la reducción y el control de las importaciones y la intervención estatal directa.
Se limitaron las importaciones restringiendo las compras de productos extranjeros. Se organizó la producción y distribución de cereales, obligando a los cultivadores a vender su mercancía a organismos oficiales. Se implantó el racionamiento de los productos de consumo de primera necesidad. En 1941 se creó el INI, cuyo objetivo era impulsar la industrialización creando empresas públicas, y ese mismo año se creó RENFE mediante la nacionalización de toda la red de ferrocarriles peninsulares.
El estado de la economía. La agricultura y los malos rendimientos. La industria y el bajo nivel de producción. El comercio: inexistente comercio exterior y alteración del interior (racionamiento y estraperlo). Financiación deficitaria del Estado: inflación. El estancamiento de los salarios: el hambre.
Las consecuencias a las medidas autárquicas fueron negativas.
La renta per cápita descendió. La producción industrial se redujo debido a la falta de materias primas, capital, maquinaria y tecnología solo posible con las importaciones. La inflación se elevó ante la excesiva emisión de moneda para financiar la deuda estatal. Hubo un déficit comercial y el nivel de vida, al igual que los salarios descendió. Hubo un hambre generalizada y apareció el estraperlo.
El cambio de orientación del régimen.
A partir de los años cincuenta, el régimen inició una tímida apertura económica. Puso fin al racionamiento, relajó el control sobre los mercados e inició una reforma agraria e industrial limitada que permitió un cierto incremento de la renta nacional, un control de la inflación y un cierto crecimiento industrial.
Sin embargo, a mitad de década, a pesar de la ayuda económica norteamericana, los problemas económicos persistieron y se originaron protestas obreras y universitarias. Estas fueron duramente reprimidas mas demostraron que la política autárquica era inviable.
En 1957, Franco nombró un nuevo gobierno. La influencia de Carrero Blanco fue decisiva para la entrada de los tecnócratas del Opus Dei. Los nuevos ministros tenían una tendencia más moderna en lo económica, aunque eran conservadores en lo político y en lo social. Este cambio de gabinete fue decisivo para la continuidad del régimen y para el futuro desarrollo económico. Se puso fin a la política autárquica y se emprendieron medidas liberalizadoras. 

Historia de España: Tema 8 PAU


La Guerra Civil

1.    De la sublevación militar a la guerra.
1.1  La sublevación militar de julio de 1936.
La sublevación militar se inició en Melilla el 17 de julio, y de inmediato se incorporó el General Franco desde Canarias. El alzamiento militar se extendió al resto del territorio español con resultados muy diversos. Queipo de Llano se hizo con el poder de Sevilla. El General Mola ocupó Navarra con el apoyo del requeté carlista. En Zaragoza el General Cabanellas logró dominar la mayor parte de Aragón.
En Madrid, Barcelona y Valencia se abortó la sublevación militar, ya que buena parte del ejército y de las fuerzas de orden público, Guardia de Asalto y Guardia Civil se mantuvieron fieles a la república, a lo que se añadió la fuerte resistencia popular.
1.2  La división de España en dos zonas.
El país quedó dividido en dos zonas enfrentadas. Las principales ciudades y las zonas industriales quedaron en poder del gobierno y de las organizaciones políticas y sindicales del Frente Popular, y las zonas agrarias más conservadoras y de mayoría católica, en manos de los militares sublevados.
Aproximadamente la mitad del ejército se mantuvieron fieles al gobierno republicano. Pero estas cifras muestran una realidad engañosa. Las tropas del ejército de tierra mejor dotadas y preparadas para el combate, así como los oficiales más jóvenes, se inclinaron a favor de la sublevación.
Se propició de esta manera una situación revolucionaria que sumió a muchos territorios en el caos.
A finales de julio de 1936 la sublevación había derivado en una auténtica guerra civil, que dividió el país en dos bandos:
·         Los sublevados contra la república, que se llamaron a sí mismos nacionales. Contaron con el apoyo de las oligarquías tradicionales, de los pequeños propietarios agrarios, de las clases medias católicas, de partidos de derechas como la CEDA y de organizaciones de extrema derecha y de la Iglesia católica, que la calificó de “cruzada de liberación”.
·         En el otro lado estaban los republicanos, cuyo objetivo era defender la república democrática y hacer frente al fascismo. Entre ellos fueron ganando posiciones los sectores radicales, anarquistas y comunistas.

2.    La dimensión internacional de la guerra civil.
2.1  El contexto internacional.
La guerra civil española estalló en un momento sumamente crítico en las relaciones internacionales. La tensión entre las grandes democracias europeas y los regímenes totalitarios fascista y nazi. De ahí que la guerra de España provocase divisiones en la opinión pública europea y mundial.
Los sectores conservadores y la mayoría de los católicos la percibieron como una contienda entre la civilización occidental y el comunismo ateo; mientras que para los sectores progresistas de la izquierda era una lucha crucial por la libertad y contra el fascismo totalitario.
2.2  El Comité de no Intervención.
El temor del gobierno francés y del gobierno de Reino Unido a un conflicto propició el Acuerdo de No Intervención en España, por el que se prohibía la exportación a España de armas, municiones y todo tipo de material de guerra. Diversos países rompieron el embargo de armas.
2.3  Ayuda e intervención extranjera.
La ayuda a la república. La república contó con ayuda militar de la URSS y ayuda diplomática de México. Las Brigadas Internacionales estuvieron formadas por voluntarios y organizadas por la III Internacional.
La república financió la guerra con las reservas de oro del Banco de España. El gobierno de Largo Caballero tomó la decisión de depositar la mayor parte del oro en Moscú y este oro se gastó en su totalidad en las compras de material bélico.
La ayuda a los militares sublevados. Razones políticas y estratégicas impulsaron a Hitler y Mussolini a ayudar a los militares sublevados.
Alemania envió unidades de carros de combate, fuerzas de defensa aérea y aviación organizadas en la llamada Legión Condor. La aportación de Mussolini fue más numerosa y estuvo constituida por el Corpo di Truppe Volontarie (CTV). La dictadura del Estado Novo Portugués envió a los “Viriatos”.
Los sublevados obtuvieron ayuda financiera de capitalistas españoles y de grandes compañías multinacionales angloamericanas, que le suministraron petróleo a crédito y que le proporcionaron material de transporte.
3.    Las operaciones militares.
La desintegración del ejército regular republicano dejó la defensa de la república en manos de las milicias de los partidos y sindicatos obreros.
3.1  La batalla de Madrid (agosto de 1936 – marzo de 1937).
El principal objetivo de los militares rebeldes era una rápida conquista de Madrid para consolidar el alzamiento. Mola inició las primeras operaciones. Desde Burgos y Valladolid se inició un avance, el cual quedó detenido en la Sierra de Guadarrama.
El ejército de África inició una rápida marcha sobre Madrid por la carretera de Extremadura, pero se desvió por Toledo (Alcázar). Este retraso permitió a los republicanos organizar la defensa.
La llegada de carros de combate soviéticos, de la primera Brigada Internacional y de la columna anarcosindicalista de Durruti para defender Madrid elevó la moral de los republicanos.
Franco intentó cercar Madrid por el este. La batalla de Madrid se prolongó con la batalla del Jarama y la de Guadalajara (victoria republicana).
3.2  La caída del norte (abril – octubre de 1937).
Los fracasos en Madrid hicieron que Franco modificase su estrategia. Instaló su gobierno en Burgos e inició una guerra de desgaste. Se dirigió contra el norte industrial y minero bajo dominio republicano. Lanzaron bombas incendiarias sobre la población civil indefensa de Durango y Guernica.
La república inició una ofensiva para detener el avance en el norte y romper el cerco a la capital. Para salvar Asturias, lanzaron una ofensiva en Belchite (Aragón). Sus resultados fueron desastrosos y no impidió que las tropas franquistas entrasen en Gijón. Todo el norte era ya “nacional”. Las minas de hierro y de carbón y las grandes industrias siderúrgicas, totalmente intactas, cayeron en manos de los sublevados.
3.3  De la ofensiva sobre Teruel a la batalla del Ebro (diciembre de 1937 – noviembre de 1938).
Tomado el norte, Franco volvió sobre Madrid. El gobierno de Negrín decidió una ofensiva en Teruel con el propósito de salvar la capital.
El territorio republicano quedó dividido. En junio de 1938, la República decidió desencadenar en el Ebro que dio lugar a la batalla del Ebro. Una vez más, el rápido avance inicial republicano quedó frenado por la contraofensiva franquista.
3.4  El fin de la guerra (diciembre de 1938 – abril de 1939).
A finales de 1938 se produjo la ofensiva franquista sobre Cataluña.
En Madrid, el coronel Casado, junto a dirigentes socialistas, de la CNT, de Unión Republicana e Izquierda Republicana se sublevaron contra el gobierno de Negrín. Pretendían negociar con Franco para conseguir una paz con garantías y sin represalias.
Mientras Negrín y los principales dirigentes del Partido Comunista abandonaban en avión el país, Madrid fue, durante varios días, escenario de una “guerra civil” dentro de la guerra civil. El 1 de abril Franco firmó en Burgos su último parte oficial de guerra. La guerra civil había terminado.
4.    La España republicana.
La sublevación militar, aunque no logró su propósito de derribar de inmediato al Estado republicano, ocasionó la división del ejército y de las fuerzas de seguridad y, con ello, el derrumbe del orden y del poder republicano.
4.1  La desintegración del poder republicano: represión y revolución.
El gobierno republicano ordenó la disolución del ejército y de repartir armas a los militantes de las organizaciones obreras. Esto provocó que el Estado republicano se desplomó y de hecho cayó en manos de las milicias armadas de los partidos y sindicatos obreros, que trataron de organizarse formando comités, consejos y juntas en algunas regiones o provincias.
El terror rojo: en el primer año de guerra, se desató un terror incontrolado a mano de los comités, de las milicias y de los “tribunales populares”. En las primeras semanas se sucedieron incendios de iglesias y conventos, asaltos a prisiones y asesinatos de militares y políticos derechistas.
La revolución social: los anarquistas de la CNT y gran parte de la UGT emprendieron una profunda revolución social cuya mejor expresión fueron las colectivizaciones.
4.2  Las luchas internas en la España republicana.
Tras las primeras semanas se formó un gobierno de coalición para reconstruir el Estado republicano y centralizar los recursos para ganar la guerra.
Los gobiernos de Largo Caballero: en septiembre, Largo Caballero formó un gobierno al que se incorporaron socialistas, republicanos, comunistas y nacionalistas catalanes y vascos. Más tarde, remodeló su gobierno y entraron en él ministros anarcosindicalistas.
El nuevo gobierno decidió su traslado a Valencia. Esto dejó a Madrid en manos de una Junta de Defensa (comunistas).
Lo prioritario era formar un verdadero ejército regular, el Ejército Popular de la república, y crear un nuevo Estado Mayor Central.
Los comunistas y la mayoría de los socialistas eran partidarios de poner fin a la hegemonía política de los sindicatos, mientras los anarcosindicalistas no estaban dispuestos a renunciar a las colectivizaciones.
Pero el desencadenante definitivo de la crisis fueron los enfrentamientos iniciados en Barcelona. Se trataba de una lucha por el poder, en la que republicanos y comunistas se oponían a los ideales revolucionarios de los sectores más radicales de la CNT.      La negativa de Largo Caballero a la exigencia de los comunistas de ilegalizar el POUM precipitó su caída.
4.3  La reconstrucción del Estado republicano.
El nuevo gobierno del socialista Juan Negrín, formado en mayo de 1937, era un gabinete de concentración en el que estaban representando partidos del Frente Popular, y en el que Prieto ocupó el nuevo ministerio de Defensa Nacional.
El nuevo gobierno trató de restablecer la autoridad del gobierno central de la república. Reforzó el ejército y unificó los planes militares bajo un solo mando. En segundo lugar, intentó organizar una industria de guerra ó organizar una industria de guerra  y acabó definitivamente con las colectivizaciones y restituyendo las tierras a sus propietarios.
Tras el Pacto de Múnich se alejó la mediación de las potencias democráticas y con la derrota republicana en la batalla del Ebro se perdían las últimas esperanzas.
El golpe de Estado del coronel Casado, jefe del Ejército del Centro, que aceleró el fin de la república y el triunfo de Franco.
5.    La España “nacional”.
5.1  Los primeros momentos tras la sublevación.
El ejército se convirtió en el pilar básico en la formación del nuevo Estado. En Burgos se constituyó una Junta de Defensa Nacional, presidida por el general Cabanellas.
El terror blanco. Los militares sublevados practicaron una brutal, sistemática y selectiva represión. Sus objetivos eran sembrar el terror para eliminar toda resistencia y aniquilar físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos.
La represión fue llevada a cabo por las milicias de requetés y, sobre todo, de grupos de jóvenes falangistas.
5.2  El ascenso de Franco al poder.
La Junta de Defensa eligió a Franco como generalísimo, es decir, como jefe supremo de todos los ejércitos sublevados. Adoptó el título de caudillo.
5.3  La unificación política.
Se creó un régimen de partido único similar al de los Estados fascistas mediante la fusión de la Falange y la Comunión Tradicionalista. Contaron con el apoyo monárquico de Renovación Española y la CEDA.
Franco dio a conocer el decreto de unificación¸ elaborado por Serrano Súñer, por el que creaba un partido único, Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
5.4  El papel de la Iglesia católica.
La legislación laica de la república y la furia anticlerical desatada por la sublevación militar en la España republicana provocaron que la inmensa mayoría de la jerarquía eclesiástica y del clero, y de los católicos españoles, apoyasen la sublevación militar. La iglesia justificó la rebelión militar ante la amenaza del comunismo.
5.5  La creación del nuevo Estado.
Franco reunió en su persona los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. En los meses siguientes, Franco aprobó una serie de decretos: abolió los estatutos de autonomía, impuso el castellano como única lengua oficial y anuló toda la legislación laica. La Iglesia recuperó todos sus bienes, privilegios y derechos, y se le concedió el monopolio de la enseñanza primaria y secundaria.
La política social quedó plasmada en el Fuero del Trabajo. Se establecía una estructura sindical única: empresarios y obreros en un mismo sindicato.
Una de las principales preocupaciones del régimen fue el control ideológico: se suprimieron las libertades de reunión y asociación, mediante la Ley de Prensa y de Imprenta se implantó la censura previa y todos los medios de comunicación y de producción cultural se pusieron al servicio del Estado.
La Ley de Responsabilidades Políticas organizó la represión.
El régimen franquista fue reconocido oficialmente por la Alemania nazi y la Italia fascista desde el primer momento; también lo hicieron Portugal y el Vaticano, y en 1939 las dos potencias democráticas europeas, Francia y Reino Unido.
6.    Las consecuencias de la Guerra Civil.
6.1  Consecuencias humanas: muerte, represión y exilio.
Los cálculos más aceptados estiman en unos 500.000 o 600.000 los muertos en la guerra. A ello se añaden los muertos por la represión franquista desde 1939 hasta 1943, alrededor de 40.000 personas entre fusilamientos, “paseos” y consejos de guerra sumarísimos.
Otra de las consecuencias de la guerra civil fue el exilio republicano. Hubo una primera oleada de exiliados, entre ellos los llamados “niños de la guerra”, que fueron evacuados a países extranjeros.
6.2  Consecuencias económicas.
La guerra civil tuvo unos efectos económicos desastrosos y dejó al país exhausto.
Las destrucciones fueron muy considerables: ferrocarriles, carreteras y marina mercante. La producción industrial descendió un tercio y la agrícola en una cuarta parte.
6.3  Efectos culturales.
La mayoría de los intelectuales se manifestaron en apoyo a la república y tuvieron que exiliarse. Se perdieron grandiosas figuras a causa de la represión, como Miguel Hernández o Federico García Lorca.

Historia de España: Tema 7 PAU


La segunda República

1. La proclamación de la república y las primeras reformas.
1.1 La caída de la monarquía y el gobierno provisional.
En las elecciones municipales del 12 de abril los monárquicos obtuvieron mayoría de concejales por el control de los caciques en las zonas rurales. Sin embargo, el triunfo en las grandes ciudades de la coalición republicano-socialista mostró la falta de apoyo al sistema monárquico.
En la noche del 14 de abril de 1931, Alcalá Zamora proclamó en Madrid la II República española y exigió al rey que abandonara el país. El comité revolucionario creado por el Pacto de San Sebastián se convirtió en el gobierno provisional de la república. 
1.2 Las reformas inmediatas.
Se convocaron unas Cortes Constituyentes y se pusieron en marcha una serie de reformas inmediatas:
  • El debate territorial: organización autonómica del territorio.
  • La miseria agraria: el decreto de laboreo forzoso obligaba a los propietarios  a tener cultivadas las tierras. El decreto de términos municipales iba destinado a combatir el paro agrícola y obligaba a los propietarios a contratar preferentemente a los braceros del propio término municipal.
  • La reforma educativa: los objetivos prioritarios fueron erradicar el analfabetismo y promover una enseñanza laica. Asimismo, se estableció el principio de la coeducación y la no obligatoriedad de la enseñanza de la religión en las escuelas.
  • La reforma del ejército: sus objetivos eran conseguir un ejército moderno y eficaz, reduciendo el número de oficiales, y establecer la primacía del poder civil.
  • La cuestión del orden público: se creó la Guardia de Asalto, a la que se le confió la seguridad en las ciudades.
 1.3 Primeras reacciones y conflictos.
 La oposición de los sectores conservadores y de la iglesia (Cardenal Segura) a estas reformas provocó incidentes anticlericales (quema de conventos en Madrid).
 2. La Constitución de 1931.
2.1 Las elecciones a Cortes Constituyentes.
 El gobierno provisional convocó elecciones a Cortes Constituyentes, con el fin de dotar a la república de una constitución. Poco antes publicó un decreto que modificaba la ley electoral de 1907. Con él se pretendió acabar con el sistema caciquil. El sistema electoral favorecía a los grandes partidos y coaliciones.
Fueron las primeras elecciones libres y limpias en España. Sin embargo, las mujeres no participaron en ellas, pues se mantuvo en sufragio universal masculino.
 2.2 La Constitución de 1931.
 El proyecto de constitución fue el resultado de un compromiso entre los socialistas y los republicanos de izquierdas para establecer una república democrática y laica.
 Contenía una amplia declaración de derechos y libertades. Así reconoció el derecho de voto de las mujeres, el matrimonio civil y el divorcio. También consagró el derecho a una educación primaria obligatoria y gratuita.
 Se asumió el principio de que la riqueza del país quedaba subordinada a los intereses de la economía nacional. La propiedad privada podía ser objeto de expropiación.
 Estableció una radical división de los poderes. El Congreso de los Diputados tenía una amplia capacidad legislativa e incluso podían destituir al presidente de la república.  La jefatura de estado se atribuyó al presidente.
 Los grandes debates en las Cortes Constituyentes.
 El debate sobre la organización territorial del estado y la separación Estado-Iglesia. La Constitución declaró la libertad de cultos y eliminó la financiación estatal de la Iglesia. Se disolvió la Compañía de Jesús, cuyos bienes fueron nacionalizados.
3. El bienio reformista (1931 – 1933)
3.1 La formación del gobierno de Azaña.

Una vez aprobada la constitución, fue elegido presidente de la república Alcalá Zamora. Éste encargó a Azaña que formara un nuevo gobierno. Azaña optó por la alianza de los republicanos de izquierda y los socialistas, al considerarla la opción más estable.

3.2 La coyuntura: la crisis económica mundial.

La instauración de la república coincidió con la crisis mundial de 1929-1933. El sector más afectado fue el comercio exterior, la agricultura de exportación y la minería. No obstante, las dificultades económicas se debieron más a los propios problemas tradicionales de la economía española: falta de inversión, producción poco productiva, estructuras anticuadas…

La evolución negativa de la economía dificultó la realización de las reformas e intensificó la conflictividad social, lo que generó graves problemas en la vida de la república.

3.3 Las reformas.
La política religiosa: El gobierno estaba decidido a establecer una clara separación Iglesia-Estado y a reducir la influencia de la Iglesia sobre la sociedad española.
Se aprobó la Ley de Divorcio (1932), que no cuestionaba el matrimonio religioso, y la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas en 1933.

Reforma educativa y política cultural: las bases de la reforma educativa eran hacer de la educación gratuita laica un derecho universal. Aumentó notablemente el número de maestros y el número de institutos de bachillerato se multiplicó.
Se extendió la cultura popular con las Misiones Pedagógicas y el aumento de las bibliotecas en las escuelas primarias.

Reformas laborales: la política social y laboral se concretó con varias leyes aprobadas por las Cortes.
·         La Ley de Contratos de Trabajo regulaba los convenios colectivos.
·         La Ley de Jurados Mixtos creaba organismos constituidos por patrones y obreros para mediar y conciliar.
·         La Ley de Asociaciones Obreras regulaba los sindicatos.

Estas leyes chocaron con fuertes resistencias de las organizaciones patronales.

Estatutos de autonomía: La constitución contemplaba el derecho de las regiones a constituirse en un régimen de autonomía.
  • Cataluña fue la primera en iniciar el proceso mediante el Estatuto de Nuria. Su debate en las Cortes se alargó, y si finalmente se aprobó fue a causa de la intervención del propio Azaña en defensa de la autonomía catalana.
  • Más difícil y complejo fue el proceso de elaboración del estatuto vasco.
  • En Galicia la guerra civil impidió que la propuesta del Partido Galleguista y de Alfonso Rodríguez Castelao  llegara a las Cortes.
  • En Andalucía se aprobó un anteproyecto de estatuto.

Reforma agraria: la reforma agraria fue la obra de mayor envergadura del bienio de izquierdas. El problema agrario mostraba una doble vertiente:
  • La agricultura española seguía presentando rasgos arcaicos: atraso técnico, baja productividad, mano de obra abundante y barata. En el norte predominaban la pequeña propiedad y las explotaciones minúsculas, en el sur y centro-sur existían extensos latifundios.
  • El problema social se acentuó con la gran crisis económica internacional. El desempleo intensificó la secular aspiración de las masas de jornaleros al reparto de la tierra.

La Ley de Bases de la Reforma Agraria pretendía la modernización técnica, acabar con el latifundismo y redistribuir la propiedad mediante el asentamiento de campesinos en las tierras expropiadas.

La aplicación de la ley quedó en manos del Instituto de Reforma Agraria. Los resultados fueron muy limitados. Entre las causas del fracaso: su complejidad técnica, el exiguo presupuesto y la oposición de los grandes opositores.

La lentitud de su aplicación, el paro y la frustración de los jornaleros del campo derivaron en insurrecciones anarquistas.

3.4 Oposición y conflictividad social.
Los anarquistas y el problema del orden público: la CNT y la Federación Anarquista Ibérica se propusieron establecer el anarquismo libertario mediante la acción directa, la huelga general y la insurrección.

Esto provocó la aprobación de la Ley de Defensa de la República, que dio lugar a episodios de gran represión. Esto desembocó en el descrédito del gobierno de izquierdas.
Reorganización y reacción de la derecha: la derecha adoptó dos posturas:
  • La derecha monárquica trató de derribar a la república mediante la conspiración. Renovación Española y Comunión Tradicionalista.
  • La derecha católica optó por la vía electoral: Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA).

3.5 La crisis de la coalición republicano-socialista: fueron diversos los motivos de la crisis. El gobierno de Azaña sufrió el acoso de las organizaciones de empresarios y patronos, a causa de las reformas laborales y la reforma agraria.

La postura de acoso y derribo del Partido Radical (Lerroux) contribuyeron a molestar a Alcalá Zamora ante la legislación en materia religiosa, junto con el debate del PSOE sobre la continuidad o no de su colaboración con los republicanos del gobierno. Alcalá Zamora forzó la dimisión de Azaña.

4. El bienio de centro – derecha (1933 – 1935).

Las elecciones generales  de noviembre de 1933 se celebraron con una nueva ley electoral que favorecía la formación de amplias alianzas electorales, y en la que por primera vez se hizo efectivo el derecho de voto de las mujeres.

La campaña electoral se desarrolló en un ambiente de fuerte confrontación política. Los anarquistas de la CNT y de la FAI pidieron la abstención.
Un hecho destacable fue la fundación por José Antonio de Primo de Rivera, el hijo del dictador, de Falange Española.

4.1 El triunfo electoral de las derechas.
El resultado de las elecciones significó un triunfo de la derecha, la CEDA y el Partido Radical, a causa de la división de las izquierdas y la coalición de las derechas.

4.2 Los gobiernos del Partido Radical.
Con los gobiernos de Lerroux se revisaron las reformas progresistas: se modificaron aspectos de la política religiosa, la legislación laboral y la reforma agraria y la ley de amnistía.
Se sucedieron conflictos sociales y autonómicos:
  • Huelga general de campesinos.
  • Conflicto de competencias con la Generalitat de Cataluña. El Parlamento Catalán aprobó la Ley de Contratos de Cultivo, por la que los rabasaires podían comprar la tierra que hubieran trabajado después de 18 años.
  • En el País Vasco se bloqueó la autonomía.

4.3 La revolución de octubre de 1934. La izquierda respondió con un movimiento revolucionario liderado por Largo Caballero.
La derecha, para luchar contra este movimiento exigió aplicar políticas más decisivas y también hizo frente al pulso de la Generalitat en el tema de la ley de contrato de cultivos. En octubre se formó un nuevo gobierno radical con tres ministros de la CEDA.

El desarrollo de la revolución. La insurrección comenzó en octubre con la convocatoria de una huelga general en las principales ciudades. Sin embargo, fracasaron todos los planes.

Lluís Companys, presidente de la Generalitat, proclamó el “Estado Catalán dentro de la República Federal Española”. No fue secundada por los sindicatos de izquierda y no recibió ningún apoyo.
Solo en Asturias se produjo una auténtica revolución social. Para sofocar la rebelión, el gobierno recurrió al ejército del Protectorado de Marruecos, que junto con la Guardia Civil, llevó a cabo una fuerte represión.

4.4 El final del bienio derechista. Se produjo una fuerte represión de los movimientos de izquierda. La CEDA ocupó gran parte del gobierno y aceleró la rectificación de las reformas republicanas.
  • Se desmontaron las reformas sociales y laborales (jurados mixtos, ley para la Reforma Agraria).
  • Se reformó el ejército: con protagonismo de militares conservadores. El General Mola asumió la jefatura del ejército y el General Franco fue designado jefe del Estado Mayor.
  • Se inició una reforma constitucional.

Pero antes de emprender la revisión de la constitución estalló una crisis en el Partido Radical a raíz de los escándalos de corrupción del straperlo y el asunto Nombela.
Alcalá Zamora decidió disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones para el 16 de febrero de 1936.

5. El Frente Popular.
5.1 La victoria electoral de la izquierda.
Los partidos de izquierda constituyeron una gran alianza, el Frente Popular.
Las derechas y el centro se presentaron desunidas.
Los resultados electorales arrojaron una victoria muy ajustada del Frente Popular.

5.2 La vuelta de Azaña al gobierno.
Alcalá Zamora encargó a Azaña a la formación del gobierno, compuesto solo por republicanos de izquierda, ya que los socialistas rechazaron integrarse en un gobierno de coalición con los republicanos.

Se concedió una amnistía general a los presos de la revolución de 1934, se restableció la autonomía de Cataluña, se reanudó el proceso reformista en los ámbitos agrarios, religioso, social y militar.

Se intensificaron los conflictos sociales y se masificó la ocupación de los latifundios, legalizados por la IRA.

Volvió a primer plano la confrontación entre la Iglesia y la república.

5.3 La crisis de la república: Las Cortes destituyeron al presidente de la república, Alcalá Zamora, y en mayo fue sustituido por Azaña. El nuevo presidente creó un gobierno presidido por Santiago Casares Quiroga, quien se enfrentó a la crisis económica y la violencia social y política.

Tras las elecciones, se desató la radicalización de la política. La violencia callejera y los crímenes políticos siguieron en aumento.

5.4 La conspiración militar.
La conspiración militar partió de algunos militares de extrema derecha y la Unión Militar Española. Destaca el General Mola.
A Franco se le destituyó como jefe del Estado Mayor y se le alejó a las Islas Canarias, a Goded se le destinó a Baleares y a Mola desde Marruecos se le trasladó a Navarra. Aún así, estos cambios no sirvieron para frenar el golpe militar.

La sublevación contó con el apoyo de monárquicos alfonsinos, carlistas y falangistas y de las milicias armadas de la Falange Española de las JONS.
El asesinato de Calvo Sotelo aceleró el proceso y sumó al golpe a los indecisos, como Franco.